
Jardines y aldea
Nuestros Jardines
Un eco-jardín botánico a orillas del lago
Toda la riqueza vegetal de Madagascar
El jardín de nuestro hotel es una auténtica invitación a descubrir la riqueza vegetal de Madagascar. Reúne una gran diversidad de flores, árboles del viajero, orquídeas, cactus y bonsáis…
Este jardín, concebido con respeto por el medio ambiente, es un espacio de serenidad donde la naturaleza y la biodiversidad se encuentran, e invita a cada visitante a una inmersión sensorial inolvidable.

Las orquídeas, protagonistas
Entre todas estas especies, las orquídeas ocupan un lugar privilegiado. Delicadas y fascinantes, se despliegan en numerosas variedades de formas y colores únicos, y ofrecen un espectáculo natural refinado a lo largo de las estaciones.
Con cada estación llega una floración distinta: una nueva sorpresa en cada estancia.
Lo que encontrarás
Orquídeas
Una cincuentena de especies malgaches bajo invernaderos sombreados: Cymbidium, Angraecum, Eulophiella.
Árboles del viajero
El emblema de Madagascar (Ravenala madagascariensis), alineados frente al lago.
Bonsáis
Una colección tallada a mano. Algunos pies tienen más de 30 años.
Cactus y suculentas
Especímenes endémicos del Sur: Pachypodium, Aloe, Euphorbia.
Huerto bio (2 ha)
Frutas, verduras y hierbas aromáticas cultivadas sin insumos químicos para la cocina.
Colmenas y polinizadores
Nuestras abejas polinizan el jardín y producen nuestra miel casera.
Colores del jardín




Un jardín para todos
Los macizos están etiquetados en latín y malgache para ayudarle a reconocer cada especie. La visita es libre y gratuita para nuestros huéspedes; un guía botánico del equipo puede acompañarle bajo petición.
La aldea de Sahambavy
A pocos pasos del hotel, la aldea de Sahambavy vive al ritmo apacible de las tierras altas betsileo. Arrozales en terrazas, casas de tierra roja, sonrisas de sus habitantes: una escala auténtica, lejos de las rutas trilladas.

«El campo de las mujeres»
En malgache, Sahambavy significa «el campo de las mujeres»: la tradición cuenta que estas tierras fértiles eran cultivadas por las mujeres de la aldea, que les dieron su nombre.
Aún hoy, la vida betsileo se descubre aquí con sencillez: los gestos cotidianos, los graneros de arroz, los cebúes que vuelven a la aldea al atardecer.

Arrozales en terrazas y oficios vivos
Alrededor del lago, los arrozales tejen un mosaico de verdes que cambia con las estaciones. En la aldea, los artesanos perpetúan oficios transmitidos de generación en generación.
Nuestro equipo organiza con gusto un paseo acompañado para conocer a los habitantes, con sencillez y pleno respeto por sus tradiciones.


